Se acabó su tormento, es verdad, pero no querÃamos que se acabe asÃ.
Encontró paz, seguramente, pero no querÃamos que la encuentre asÃ.
Su sonrisa luminosa, su espontaneidad, su alegrÃa, todo eso que compartimos será la luz en nuestra oscuridad.
Con su oscuridad no pudimos, nadie pudo.
No lo vimos, en la oscuridad nadie ve.
La amistad tiene ese rasgo tan único de hacernos felices aun careciendo de la frecuencia.
Llegará el momento en que su recuerdo nos haga felices.
Ahora le toca el tiempo a la tristeza, a transitarla juntas con la certeza de que fuimos parte de su luz.
Tus amigas.




