Pedido de publicación del Licenciado Horacio Silva

La crisis de representación polĆ­tica de los grandes partidos nacionales lleva a que, con el objetivo de incrementar su base de sustentación, se realicen alianzas e incorporen sectores y personajes con escasa representación territorial, pero con mucha ambición de poder personal. Estos personajes con cierto carisma van logrando posicionarse dentro de las estructuras. A veces […]

La crisis de representación política de los grandes partidos nacionales lleva a que, con el objetivo de incrementar su base de sustentación, se realicen alianzas e incorporen sectores y personajes con escasa representación territorial, pero con mucha ambición de poder personal. Estos personajes con cierto carisma van logrando posicionarse dentro de las estructuras.

A veces se piensa que se los puede conducir, pero en muchas otras ocasiones se observa que dichos personajes terminan fagocitando las estructuras partidarias.

Una pregunta interesante para formularse, de la cual no tengo respuesta univoca, es la que se planteó Weber: ¿cómo actuar en base a la ética de la convicción que plantea el filósofo Kant? o  ¿cómo actuar en base a la ética de la responsabilidad como plantea John Stuart Mill?

Cuando ocurrió el hecho aberrante del ataque a las torres gemelas, un avión con terroristas a bordo iba a impactar en el PentÔgono. Había dos opciones dejar que el avión impacte en el PentÔgono o impedir que lo haga derribÔndolo con la consecuente pérdida de vidas de los pasajeros. De hecho, Estados Unidos optó por esto último. ¿El fin justicó o no los medios?

La ética de la convicción kantiana nos plantea que el fin no justifica los medios y que siempre hay que actuar en función de los valores, juicios a priori, creencias, sin importar las consecuencias. La ética de la responsabilidad nos dice que no importa traicionar mis convicciones en función de un bien que considero mayor. Como todo dilema no tiene resolución general, y se debe abordar desde la mirada subjetiva de las personas.

Lo que sucedió en el Consejo Deliberante y las repercusiones que se reflejan en las redes tampoco tiene una sola respuesta. La misma se obtiene en función a la postura ética en que se ubique el que lo analiza ¿El fin justifica los medios? o ¿el fin nunca justifica un medio?

Ahora: Āæese triunfo obtenido es una victoria realmente o es solo una victoria en el corto plazo que puede repercutir negativamente en un futuro cercano? Dejo planteada la pregunta

Cuando era mƔs chico leƭa documentos de la iglesia latinoamericana que nos decƭan que no podemos tener estructuras nuevas sin un Hombre nuevo, es como poner vino bueno en copas sucias y rotas. Hay que construir un hombre nuevo en estructuras nuevas concluƭamos.

El problema es que surgen polƭticos nuevos con formas de abordar la realidad de hace 30 y 40 aƱos y que nos dicen que vienen a cambiar la forma de hacer polƭtica.

Es estos últimos tiempos escuchamos a analistas y a políticos preguntarse por el crecimiento de sectores libertarios y de izquierda trotskista en el porcentaje de votos, y sobre todo el apoyo recibido por las nuevas generaciones. También se preguntan por qué los chicos que recién cumplen 16 años no desean ir a votar ni participar.

En suma, Āæpor quĆ© no creen que la polĆ­tica sea un instrumento de cambio social y de mejora de vida a la gente como creĆ­a mi generación? Āæpor quĆ© suman su apoyo a personajes que hablan contra las ā€œcastasā€?

Y me parece que la repuesta estÔ en la crisis de representación de las fuerzas nacionales mayoritarias.

Todavía cuesta entender a los que tienen alguna capacidad de decisión que estamos en un proceso de cambio de paradigma en la era digital, de cambio de subjetividades que la pandemia aceleró y profundizó. La realidad no se ve como antes y mucho menos en la generación z y la generación del milenio.

Este cambio repercute en nuestra vida cotidiana, en los valores, creencias y forma de abordar la vida, y repercute en la forma en que se valoran los hechos polĆ­ticos. De hecho, a las viejas generaciones nos cuesta aun entender e internalizar los cambios.

Para algunos pienso, humildemente, que habrƭa que preguntarse si los votos obtenidos son por sus bondades o por seƱal de descontento por diversos motivos.

Para con los mƭos, quisiera que pensemos y que tengamos cuidado, que las pequeƱas victorias no se transformen en grandes derrotas con el tiempo, y que personajes con grandes ansias de poder no nos terminen fagocitando.

Para con todos pienso, con mucha humildad y con deseos de generar un debate autƩntico, cuidemos no profundizar en las nuevas generaciones el cuestionamiento a las castas y el descreimiento de que la polƭtica es el mejor instrumento para generar mejoras en la calidad de vida de nuestros vecinos.

Licenciado Horacio Silva

D.N.I. 12.953.405

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